FUENTE: AL EMERGUI – El Mundo – 27 de agosto de 2009
Para algunos, es 'un payaso'. Para otros, 'el Rey de Jerusalén'. El nuevo jefe del Beitar -el equipo de fútbol y símbolo de la ciudad- es algo más que un multimillonario norteamericano de origen brasileño que a sus 31 años ha tenido tiempo de ser judío, cristiano y otra vez judío. Guma Aguiar es uno de los personajes más llamativos de Israel. Aunque a veces recuerda a Adam Sandler en sus hilarantes películas, su cuenta bancaria no es una broma y ha posibilitado la compra de decenas de propiedades en Jerusalén, donde aspira a construir algún día el 'Tercer Templo'. Dicen que se cree 'el Mesías'.
Por un lado, es religioso. Por otro, le va la marcha, la noche, el alcohol, las 'After Party' y de vez en cuando los porros. Quizás por eso no sabe cuánto dinero tiene ni el número de asesores que le rodean.
Generoso mecenas de algunas organizaciones judías y actual salvador del Beitar, es cachondo e hiperactivo. Lo demostró en el primer partido de su equipo que, como suele suceder en la Liga israelí, acabó en un cero patatero. Frente al Hapoel Tel Aviv, Aguiar bailó con las atractivas animadoras, ejerció de recogepelotas, bromeó con la prensa, animó (en inglés) desde la grada, se sentó en el césped y degustó un buen vino en el palco con el alcalde de Jerusalén, Nir Barkat.
Al acabar, conversó con el entrenador... sobre Madonna. Como ha confesado, no tiene ni idea de fútbol. Pero, claro, ¿desde cuándo el propietario de un club necesita saber cómo se defiende y qué es un fuera de juego?
Aguiar nació en Brasil. Cuando era un bebé, sus padres, de religión judía, se trasladaron a Florida, donde posteriormente se pasaron al cristianismo. "En la Iglesia Evangelista nunca me sentí cómodo", cuenta al diario Maariv. A los 26 años, abandonó Florida para buscar petróleo y gas en Texas. Lo encontró y se hizo multimillonario. "Gracias a Dios", explica. Antes del hallazgo, un fortuito encuentro con un rabino le devolvió a sus raíces, convirtiéndose al judaísmo. "Mi familia se enfadó muchísimo. Mi mujer, que estaba embarazada, me abandonó. Mis padres y amigos no querían hablar conmigo. Pensaban que me había vuelto loco pero yo estaba contento y satisfecho. Les pedí tiempo para hablar sobre el cristianismo y judaísmo. Al final todos se convirtieron", recuerda.
Suerte no le falta: Trabajó varios años en las Torres Gemelas de Nueva York. La primera mañana que se ausentó -viaje urgente a su casa en Florida- fue el 11 de septiembre del 2001 salvándose así del ataque terrorista.
Tras el hallazgo de gas y petróleo, vendió la empresa que compartía con su tío por 2.5 mil millones de dólares. La prensa financiera estima que su fortuna se acerca a los 100 millones de dólares. Aguiar se siente insultado: "¡Valgo mucho más! Quién ha dado esa cifra debe volver al colegio porque no sabe contar. Yo sigo creciendo e invirtiendo. Todo lo que hago tiene éxito aunque no sé cuanto dinero tengo. Me imagino que soy el más rico de Israel".
Ouriel Daskal, editor de deportes del diario Calcalist, discrepa: "No creo que sea el más rico. Hay mucho misterio en torno a su figura. No sabemos aun si la inversión en el Beitar es por razones religiosas, políticas, deportivas o económicas. Es muy cómodo presentarse en Jerusalén como hombre religioso pero por lo que sé no respeta completamente el 'Shabat'. Su historia es muy rara".
"Su principal problema es la grave denuncia judicial de su tío que asegura que le debe 200 millones de dólares", nos indica Daskal. También le acusa de hacerse pasar por el 'Mesías'. Quizás porque Aguiar revela que uno de sus sueños es "contribuir para la construcción del Tercer Templo de Jerusalén. En los últimos 2000 años el pueblo judío soñó y rezó para ello. No hemos venido a Jerusalén para ir de compras. Amo al pueblo de Israel".
Tras comprar numerosos bienes de forma silenciosa, Aguiar ha alcanzado la fama por salvar de la quiebra al Beitar. Este año es el patrocinador y el próximo será el dueño. El chico no es nada modesto. "Soy un personaje fascinante. Tengo más propiedades en Jerusalén que nadie antes en la historia. Siento que debo contribuir a esta comunidad", afirma.
Soberbia y sinceridad. Si cuando un jugador es fichado por un equipo suele decir que ha cumplido "el sueño de toda una vida", Aguiar responde: "No sabía nada de este equipo. Ni idea". En el primer entrenamiento, apareció con una llamativa camiseta roja, el color del odiado Hapoel. Los aficionados del Beitar casi se lo comen vivo. Algo así como que el presidente del Real Madrid llegue al entrenamiento con la camiseta del Barça.
Así es Aguiar. Tan sincero que defiende abiertamente la legalización de drogas ligeras en Israel. "No hay que hacer un gran escándalo por un porro. Todos fuman. Cuando tienes 20 años, quieres probarlo todo. Como muchos, incluido George W.Bush, yo también tomé cocaína", dice tras confesar que hace un mes, la Policía de Florida encontró marihuana en su coche.
Aguiar exhibe un pasional afán de protagonismo. Tan pasional como la ciudad que le ha acogido entre la intriga, la admiración y muchas risas.

Todos los comentarios que he leido hacerca de este tipo dicen que nació en Brasil, pero no dicen en que ciudad, dicen que tiene 31 años pero no mencionan su fecha de nacimiento…..alguien podría investigar….gracias