En una exposición que hacía Toulouse-Lautrec, el pintor de los burdeles, se exponía un cuadro en el que se veía a una mujer en un vestidor, observada por un hombre.
Una dama de la alta sociedad le espetó indignada al pintor que la imagen de una prostituta desnudándose delante de un cliente le parecía amoral y sucia.
Éste le respondió: “La suciedad, mi querida señora, sólo está en su cerebro. La mujer no se está desnudando, sino vistiéndose. Y el hombre que la mira no es un cliente, sino su marido“.
Jajajajaja. La puso en su lugar… xD