El hombre siempre ha sido un ser de costumbres.
Es más fácil seguir a los demás, no pensar en las cosas que hacemos ni porqué las hacemos: si todos ven fútbol, veamos fútbol; si nuestros amigos van al McDonalds, vayamos al McDonalds; si todos juegan a la PlayStation, juguemos a la PlayStation…
Lo mismo podríamos aplicar a la ciencia moderna. Estudiamos lo que nos enseñan sin poner un pero al conocimiento que nos transmiten. ¿Por qué? Pues porque las universidades sirven para pasar los exámenes y si no repites como un loro lo que te han transmitido, no aprobarás, no tendrás el título. Y cuando ya tienes el título, no tiene sentido poner en duda lo que te han enseñado, porque entonces se desmoronaría todo, porque todo lo que nos enseñan está cogido con alfileres, es todo fruto de la experimentación y de las conclusiones sacadas de esa experimentación.
Pero, ¿qué sería de las truchas si no fueran contra corriente cada año para volver a donde nacieron, a su lugar de origen?. Se acabaría la especie. Eso mismo nos puede pasar a la especie humana. Si no comenzamos a ir contracorriente, a poner en duda nuestro conocimiento establecido, si no volvemos a nuestros orígenes, si no conocemos quienes fuimos en un principio… el devenir de la sociedad humana moderna nos llevará al mar de la desaparición.
Buen artículo… Me ha gustado. Es exactamente lo que debemos hacer, volver al Origen de Todo, porque de verdad que ya no sabemos ni de donde venimos ni cual es el origen de todo.
buenisimo………. deberiamos aprender a aplicar esta teoria.
el efecto magico de no hacer nada