Cómo negociar con la esposa para salir a montar en bici
Cuatro hombres casados (digamos que vascos) van a montar en bici. Después de una hora de pedaleo, se oye la siguiente conversación:
HOMBRE 1: “No tenéis ni idea de lo que tuve que hacer para venir a montar hoy ¡Tuve que prometer a mi señora que pintarÃa toda la casa el próximo fin de semana!”
HOMBRE 2: “Eso no es nada. ¡Yo tuve que prometer que le construirÃa una terraza nueva para la piscina, con marquesina y todo!”
HOMBRE 3: “Pero hombre, ¡Os quejáis por nada! Yo tuve que prometerle que remodelarÃa la cocina completa, incluyendo el cambio de todos los electrodomésticos.”
Y asÃ, continúan pedaleando hasta que se dan cuenta que el cuarto amigo no habÃa dicho una palabra, y deciden preguntarle:
Tu no has dicho nada acerca de lo que tuviste que prometer para poder venir a montar hoy. ¿Nos vas a decir que no tuviste que prometer nada?
HOMBRE 4: “Yo puse el despertador a las 6:00 h. y cuando sonó, me acerqué al oÃdo de mi mujer y le dije:
“¿bici o polvete?”
y ella me contestó:
“AbrÃgate bien…”